“Lo confiesa”. José Antonio Avilés sufre este trastorno. Emma García se queda de piedra al enterarse

Durante la actual edición de Supervivientes hemos visto como la dirección del programa se ha visto obligada a dar noticias del exterior, cosa totalmente prohibida y que era impensable que sucediese años atrás, pero debido a la situación sanitaria excepcional que estaba atravesando España y el mundo entero decidieron hacer una excepción.

A los concursantes se les informó de las medidas que había tomado el Gobierno español y de si sus familiares se encontraban bien, noticia que como era de esperar les impactó. Lo que ninguno esperaba era que, a su vuelta iban a seguir dichas medidas de seguridad higiénico-sanitarias. Ha sido a su regreso a nuestro país cuando, han tenido que asumir dichas medidas, y no todos las han llevado del todo bien.

Es el caso del periodista Jose Antonio, quién tras su vuelta ha pasado de estar en los maravillosos cayos de honduras, sin llevar mascarilla ni mantener distancias de seguridad, a de golpe verse abrumado por tener que cumplir con las restricciones impuestas por el Gobierno y estas confinado en su vivienda. Este participante tan peculiar, no lo está pasando muy bien, y es que es normal que sufra ansiedad por ello.

Además, tal y como le sucedía a otros concursantes de anteriores años, los famosos que cruzan la mitad del ecuador del programa, suelen tender a acostumbrarse a dormir en la arena o como máximo en esterillas, por lo que; cuando retoman la vida normal, se les hace duro el dormir en un colchón e incluso les resulta incómodo. El propio periodista se lo hacía saber al presentador Carlos Sobera.

En esta ocasión el joven cordobés ha ido más lejos confesando que incluso añora el ruido de las olas chocar en la playa y que le cuesta conciliar el sueño con el ajetreo de la ciudad, lo que ha dejado a Emma García anonadada.

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La vida pirata 🏴‍☠️

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Por lo general, los participantes suelen volver a acostumbrarse a dormir en un colchón a las semanas de su retorno, y es de esperar que a Avilés le suceda lo mismo.